En sus manos

Por alejandra el junio 23, 2016 - Regresar

Tenía un evento importante ese día y quería ir muy bien presentada. Escogí el vestido, los zapatos, y le pedí a mi mamá que me maquillara. Mientras ella me maquillaba yo estaba un poco impaciente porque ya era hora del evento, estaba retrasada; sin embargo,  sabía que si me levantaba y le decía: “Mami corre. Mejor me voy así, no importa lo que me falte de maquillaje”, el resultado no sería  el mismo. Faltaba el labial, la pestañina, el delineador, entre otras cosas.

Cada parte del maquillaje es importante. Le añade un toque especial. Necesitaba tiempo para quedar bien. Para quedar perfecta. (Si eres hombre y estás leyendo este post te pido que sigas, debido a que no te hablaré de maquillaje. Me imagino que te preguntarás: ¿Para qué tanta cosa?”. Permíteme decirte que las mujeres somos muy detallistas cuando vamos a salir, nos gusta tomar el tiempo necesario para arreglarnos y estar intactas en cada prenda que llevamos. Hasta  el maquillaje).

Un dato importante que debes saber es que mi mamá no es maquilladora profesional. Así que en ese momento yo estaba en sus manos. Segura y confiada que el maquillaje superaría mis expectativas. ¿Cómo no confiar en ella? Siempre se preocupa aún más por mi presentación personal que yo. Le encanta que tenga lo mejor. Por eso esperé. Decidí ser paciente -aunque me costó- mientras ella terminaba cada detalle.

¿El resultado? Me encantó. Siempre confié, sabía que se esforzaría hasta perfeccionar cada detalle. 

Desde nuestro nacimiento hasta la vejez, pasamos por siete periodos de desarrollo o crecimiento: prenatal, infancia, niñez, adolescencia, juventud, adultez y la ancianidad. Cada etapa es única y muy especial. Cuando somos bebés nos cuidan todo el tiempo, y nosotros confiamos 100% en esas personas que comúnmente son papá y mamá. Pero, a medida que crecemos, el conocimiento o experiencias adquiridas hacen que desconfiemos de muchas cosas o personas. Esa es la razón por la que no ponemos nuestras vidas en manos de todos…

Solo en Sus manos.

Antes de nacer fuiste diseñado(a) para una tarea en específico con dones y habilidades exclusivas. Dios se tomó el tiempo de ajustar cada detalle en ti. Por eso, para conocer tu propósito necesitas consultar a tu creador, ¿quién más que aquel que te formó sabrá tu diseño y función aquí en la tierra?

Ahora, debes saber que después de saber para qué y por qué naciste, no verás de inmediato  el resultado final. Necesitas pasar por un tiempo de preparación. Un proceso. Myles Munroe dijo: “En el momento en que recibimos nuestras visiones, no nos encontramos preparados para ellas”, y añade que no hay prisa para llegar a la visión de Dios. Tranquilo. No te impacientes. Recuerda que aunque no lo veas, estás en sus manos. Confía, el resultado será maravilloso.

Jesús vivió 33 años. De los cuales 30 fueron para prepararse y tres para ejercer su propósito. Los 30 primeros años de José fueron de luchas. Menospreciado por su familia, vendido por sus hermanos, esclavo, encarcelado. Su trabajo y sus batallas lo prepararon para la obra final. La mano de Dios estaba sobre él. En menos de 24 horas pasó de ser un prisionero a ser el gobernador de toda una nación, Egipto.

Los capítulos de preparación no son demoras, ni pérdidas. Son ganancia para tu éxito futuro. Seguramente si me hubiera levantado por la impaciencia que sentía mientras mi mamá me maquillaba hubiera quedado incompleta. Estar allí sentada, frente a ella, y ver su rostro mientras se esmeraba para que su hija estuviera perfecta, me recordó que así es el Señor. Él se esmera, trabaja y perfecciona cada día, hora, minuto  y segundo, la obra que inició en ti, para que el resultado sea único. Perfecto. Tal como Él lo diseño.

El apóstol Pablo dijo en Filipenses 1:6: “Y estoy seguro de que Dios, que ha comenzado en ustedes una labor tan excelente, la llevará a feliz término en espera del día de Cristo Jesús”. La versión Reina Valera dice: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará (…)”.

Qué alegría saber que mi Dios no deja nada sin terminar, Él es un finalizador. Ya comenzó su obra, y no descansará hasta  terminar y perfeccionar su trabajo en tu vida. Confía en Él. Él está más interesado en tu éxito y tu sueño que tú mismo.

Estoy segura que un día  diremos, tal como el pueblo de Israel lo dijo: “No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió” (Josué 21:45). Y así será con tu vida y la mía: todo se cumplió. Todo. Su obra la finalizó. La perfeccionó.

Eso es lo bueno de confiar en Él. De estar: en Sus manos.


  1. Alexia Ramirez dice:

    De acuerdo y sabias palabras, me atreveria a decir que todo se podria resumir en entender que Dios tiene el control de todo y saber que todo en la vida tiene su tiempo.

  2. Qué grata recordación. Estamos en sus manos, y. Que tremendas manos las de Dios Nuestra gran tarea y reto confiar en el y descubrir con la ayuda. del Espíritu Santo sus planes y propósitos para nuestras Vidas . Pero lo mejor, son buenos , agradables y perfectos por qué somos linaje escogido, nación Santa, somos de Cristo y Cristo de Dios. Somos templo del Espíritu Santo nos dice la palabra de Dios en las escrituras ( 1 corintios 3) . Gracias Dios, gracias Ale por tu nuevo post que nos reafirma que estamos en sus manos y que manos, las de Dios , Es nuestra confianza Ale. Besos, Te amamos . Tu Abe, tu abuelo Alberto.

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