¡No me puedo controlar!

Por alejandra el julio 13, 2020 - Regresar

No puedo controlar mis pensamientos.

 

No puedo dejar de comer.

 

No puedo dejar de responder con rudeza a mi familia.

 

¡No me puedo dominar!

 

Frases como estas me llegan a diario. Y lo cierto, es que algún momento también pensé que no podía dominar mi vida.

 

Creemos que Dios tiene el control de todo. Y eso, en parte, es cierto. Sin embargo, hay una cosa en la que Él no tiene el control. Y es sobre ti. Desde la creación del mundo, el Señor le dio dominio al hombre sobre toda la tierra. Y así mismo, le dio la libertad de tomar decisiones y de cosechar el fruto de ellas.

 

Nos equivocamos cuando decimos: “Señor, tú tienes control de todo”. Y me imagino a Dios pensar: “Ok, así es. Pero para tener control sobre ti, me lo debes permitir”. Creo que como hijos de Dios, muchas veces no entendemos la autoridad que tenemos en Cristo Jesús. Una autoridad no solo para sanar enfermos, levantar lo que estaba en ruina y restaurar al perdido, sino también la autoridad que tenemos sobre nosotros.

 

“Una persona sin control propio, es como una ciudad con murallas destruidas” (Proverbios 25:28).

 

Vivo en una ciudad con murallas. Cartagena es preciosa. Por eso, sé que la función de las murallas es protegerte, primeramente, y defenderte. Las murallas son una pared con un fin defensivo. Su objetivo es proteger algún espacio o territorio específico ante los ataques. Y me impresiona que la Palabra de Dios dice que una persona que no se sabe controlar, es como una ciudad con murallas destruidas.

 

Mientras meditaba en esto, el Señor me dijo: “Alejandra, el dominio propio es la muralla que les di para protegerse y defenderse de los ataques del enemigo. Si no controlas tus pensamientos, tus palabras, tus decisiones y tus acciones, abrirás un sinfín de puertas al enemigo a tu vida y a quienes te rodean. Pero si resistes cada tentación, dominándote, con la autoridad que te he dado, de mi Hijo Jesús, podrás vencer”.

 

¡Aleluya! ¡Gloria a Dios por Su Palabra!

 

Ahora, la pregunta es “¿cómo puedo dominarme? ¿Cómo controlarme?”. La respuesta es simple: cultiva una relación diaria con el Espíritu Santo. 2 Timoteo 1:7 dice que el Señor nos otorgó, por su Espíritu, un espíritu de dominio propio. Quiere decir que en la medida en que cultivas una relación con Él, estarás fuerte y resistente para protegerte y defenderte de cada ataque del enemigo a tu vida.

 

¡Sí puedes controlar tus pensamientos!

 

¡Sí puedes controlar tus palabras!

 

¡Sí puedes controlar tus decisiones!

 

¡Sí puedes controlar tus acciones!

 

¡Sí puedes!

 

Recuerda siempre que el autocontrol ya te fue dado, tú tienes la capacidad de escoger qué pensar, qué hacer y qué hablar. El Señor te dio el dominio propio como una muralla de protección y defensa ante los ataques del enemigo.


  1. Majo Orozco dice:

    Era necesario leer algo sobre este tema, simplemente ¡ Me encantó ! Ahora a poner en práctica esto y comenzar a cultivar una relación con el Espíritu Santo porque ¡ Sí se puede tener autocontrol !

  2. Super! Excelente y muy acertado todo lo que Dios te dio, así es, en nosotros hay una responsabilidad, Dios ya nos dio los recursos, solo tenemos que ser como Josué y levantarnos!!! Saludos desde Guatemala. (Me gustaría que hablaras más de los hábitos)

  3. Carmen Barrios dice:

    Wow Ale que se enseñanza, el autodominarse es subjetivo pero no lo había encajado tan exacto en la palabra, gracias ale por todo lo que nos brindas.

Comentarios

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